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domingo, 16 de julio de 2017

El vuelo del estornino

Muchas veces he visto volar estorninos en grupo, a una velocidad increible se mueven al unisono, como movidos por una voluntad.
Del mismo modo los bancos de peces ante un depredador se mueven de forma uniforme y a la misma velocidad cuando de hecho en un lado del grupo seria imposible que viese si había un depredador, o os enjambres y otros muchos elementos de la Naturaleza
Antes de la Segunda Guerra Mundial los herrerillos aprendieron a abrir los envases de leche que los repartidores dejaban en las puertas de las casas de los ingleses, durante el conflicto, este reparto se interrumpió y al restablecerse a partir de finales de los 50, herrerillos que no habían tenido aprendizaje alguno se dedicaron a estos menesteres , incluso a kilómetros de distancia, como si el saber se perpetuase y los conocimientos adquiridos de un individuo pasasen a ser de la raza y las siguiente generaciones ya naciesen prácticamente aprendidas, como si actuasen como una unidad.

Viene esto porque estos casos y muchos otros demuestran que algunos animales son como las partes de un cuerpo, un cuerpo superior, por eso los estorninos o los peces se mueven como un solo individuo y es que a o mejor son solo un individuo y lo que vemos son las partes..

He reflexionado no pocas veces sobre esto y sobre lo que es la tierra, cada día estoy más convencido de que la Tierra es una unidad, un conjunto, pero una unidad, y que si le hacemos daño en una parte este se reparte por todo el globo.
Últimamente hemos visto a un imbécil que por misterios que desconozco es presidente de EEUU, este incapaz piensa que se puede deteriorar la tierra, y esta convencido que el y sus adlateres pueden salir impunes, piensa que podemos seguir quemando miles de billones de litros de aire puro diariamente y no pasa nada, que el calentamiento de la Tierra es un chiste (cierto es que la tierra siempre se ha calentado, pero nunca a tal velocidad) y que no pasa nada más que el verano es más largo, es así de obtuso y de idiota.

La Tierra sobrevivirá, se mutara, cambiara y seguirá donde esta, pero es posible que nosotros no, dentro de poco ya no cabremos en este planeta y nadie parece querer verlo y nadie quiere tomar decisiones al respecto, como intentar, de verdad, colonizar otros planetas.

Yo también creo en el concepto Gaia, que ve la Tierra como un solo organismo, donde la palabra clave es cooperación, unos partes colaboran con las otras y se obtiene un beneficio común, un equilibrio beneficioso para todos, nada es superfluo, todo es necesario porque es uno solo.

Hace mucho tiempo lei un texto que me gusto mucho, a grandes rasgos es este:


Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña.

Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos?

Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja.

Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se olvidan de esta bella tierra, pues ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.

Por esto, cuando el Gran Jefe Blanco en Washingtoniano manda decir que desea comprar nuestra tierra, pide mucho de nosotros. El Gran Jefe Blanco dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir satisfechos. Él será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por lo tanto, nosotros vamos a considerar su oferta de comprar nuestra tierra. Pero eso no será fácil. Esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que se escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es apenas agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos la tierra, ustedes deberán recordar que ella es sagrada, y deberán enseñar a sus niños que ella es sagrada y que cada reflejo sobre las aguas limpias de los lagos hablan de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de los ríos es la voz de mis antepasados.

Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed. Los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros niños. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñar a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos, y los suyos también. Por lo tanto, ustedes deberán dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestras costumbres. Para él una porción de tierra tiene el mismo significado que cualquier otra, pues es un forastero que llega en la noche y extrae de la tierra aquello que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y cuando ya la conquistó, prosigue su camino. Deja atrás las tumbas de sus antepasados y no se preocupa. Roba de la tierra aquello que sería de sus hijos y no le importa.

La sepultura de su padre y los derechos de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, a la tierra, a su hermano y al cielo como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solamente un desierto.

Yo no entiendo, nuestras costumbres son diferentes de las suyas. Tal vez sea porque soy un salvaje y no comprendo.

No hay un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda oír el florecer de las hojas en la primavera o el batir las alas de un insecto. Mas tal vez sea porque soy un hombre salvaje y no comprendo. El ruido parece solamente insultar los oídos.

¿Qué resta de la vida si un hombre no puede oír el llorar solitario de un ave o el croar nocturno de las ranas alrededor de un lago?. Yo soy un hombre piel roja y no comprendo. El indio prefiere el suave murmullo del viento encrespando la superficie del lago, y el propio viento, limpio por una lluvia diurna o perfumado por los pinos.

El aire es de mucho valor para el hombre piel roja, pues todas las cosas comparten el mismo aire -el animal, el árbol, el hombre- todos comparten el mismo soplo. Parece que el hombre blanco no siente el aire que respira. Como una persona agonizante, es insensible al mal olor. Pero si vendemos nuestra tierra al hombre blanco, él debe recordar que el aire es valioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con la vida que mantiene. El viento que dio a nuestros abuelos su primer respiro, también recibió su último suspiro. Si les vendemos nuestra tierra, ustedes deben mantenerla intacta y sagrada, como un lugar donde hasta el mismo hombre blanco pueda saborear el viento azucarado por las flores de los prados.

Por lo tanto, vamos a meditar sobre la oferta de comprar nuestra tierra. Si decidimos aceptar, impondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un hombre salvaje y no comprendo ninguna otra forma de actuar. Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie, abandonados por el hombre blanco que los abatió desde un tren al pasar. Yo soy un hombre salvaje y no comprendo cómo es que el caballo humeante de hierro puede ser más importante que el búfalo, que nosotros sacrificamos solamente para sobrevivir.

¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo.

Ustedes deben enseñar a sus niños que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Enseñen a sus niños lo que enseñamos a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, están escupiendo en sí mismos.

Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas la cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo.

Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo.

Incluso el hombre blanco, cuyo Dios camina y habla como él, de amigo a amigo, no puede estar exento del destino común. Es posible que seamos hermanos, a pesar de todo. Veremos. De una cosa estamos seguros que el hombre blanco llegará a descubrir algún día: nuestro Dios es el mismo Dios.

Ustedes podrán pensar que lo poseen, como desean poseer nuestra tierra; pero no es posible, Él es el Dios del hombre, y su compasión es igual para el hombre piel roja como para el hombre piel blanca.

La tierra es preciosa, y despreciarla es despreciar a su creador. Los blancos también pasarán; tal vez más rápido que todas las otras tribus. Contaminen sus camas y una noche serán sofocados por sus propios desechos.

Cuando nos despojen de esta tierra, ustedes brillarán intensamente iluminados por la fuerza del Dios que los trajo a estas tierras y por alguna razón especial les dio el dominio sobre la tierra y sobre el hombre piel roja.

Este destino es un misterio para nosotros, pues no comprendemos el que los búfalos sean exterminados, los caballos bravíos sean todos domados, los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos de hablar.

¿Qué ha sucedido con el bosque espeso? Desapareció.

¿Qué ha sucedido con el águila? Desapareció.

La vida ha terminado. Ahora empieza la supervivencia.


El presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, envía en 1854 una oferta al jefe Seattle, de la tribu Suwamish, para comprarle los territorios del noroeste de los Estados Unidos que hoy forman el Estado de Wáshington. A cambio, promete crear una "reserva" para el pueblo indígena. El jefe Seattle responde con esta carta en 1855 y es uno de los mejores textos que he leído. No se estudia en las escuelas, ni viene en los libros de texto, la ciencia empeñada en reducir todo en partes pequeñas para comprender los pedazos, no entiende el conjunto y es triste, porque en esa comprensión del todo esta nuestro futuro, el de nuestros hijos y el de nuestra especie, pero eso sera mucho después de las próximas elecciones o el próximo balance de resultados,somos ignorantes a pesar de nuestra ciencia, somos cortoplacistas y profundamente egoístas.



Que Fortuna nos proteja.





martes, 11 de julio de 2017

El Asalto al Palacio de Invierno de los Idiotas

Prefiero al hombre que eleva la voz para decir sin ambages lo que piensa, aunque lo que piensa sea erróneo, que al hombre que oculta o disfraza lo que piensa. porque el primero es plenamente humano, aunque insista en el error (o precisamente por ello mismo), mientras que el ‘moderadito’, bajo su pérfida apariencia de neutralidad amable, es un ser pérfido.

Y es que el rasgo más característico del ‘moderadito’ es su gustosa permanencia en el redil de las ideas recibidas, que repite como un lorito, a la espera de la ración de cañamones que premie su conformidad.

El ‘moderadito’ nunca tiene iniciativa, siempre adopta los usos del mundo, siempre asume las modas de la época, siempre corea o imita (con virtuosismo de ventrílocuo) las voces del momento. Todo lo que sea salirse de las pautas establecidas le parece exageración y desafuero; todo lo que sea expresarse con entusiasmo, con ardor, con crudeza, con vehemencia, le provoca disgusto, aversión, escándalo. El ‘moderadito’, aunque en su fuero interno no profesa sinceramente ningún principio, puede disimular de puertas afuera que los profesa; pero con la condición de que sean principios hueros, meras declaraciones retóricas, principios que no se apliquen o se puedan aplicar aguadamente.

Y, por supuesto, si alguien expresa esos mismos principios con un tono encendido y pretende aplicarlos sin reservas, se le antojará un energúmeno; y preferirá al que proclama los principios contrarios, siempre que lo haga con corrección, con morigeración, con fría y educada tibieza. Por supuesto, al ‘moderadito’ las afirmaciones o negaciones netas le provocan horror, porque lo obligan a tomar partido; prefiere las opiniones que picotean de todos los cestos, las expresiones brumosas, el sincretismo ambiguo, la borrosidad huera, la perogrullada, el mamoneo, el matiz. ¡Cómo le gustan al ‘moderadito’ los matices! Se moja las bragas matizando, el tío; y si, además de matizar, puede ‘consensuar’, entonces ya es que se corre de gusto. Nada gusta tanto al ‘moderadito’ como ceder una porción de lo que piensa (pues todo lo que piensa carece de valor) a cambio de tomar una porción de la opinión contraria; pues sabe que en este sopicaldo mental su babosería e inanidad pasan inadvertidas.

El ‘moderadito’ odia al hombre que se compromete y empeña su prestigio en defender una posición, porque sabe que su actitud gallarda deja en evidencia su cobardía. Si, además, el comprometido es hombre de verbo fácil y escritura lozana que se derrama con franqueza incontenible e incluso con cierta falta de pudor, el odio del ‘moderadito’ alcanzará cúspides diabólicas; y empeñará sus fuerzas en desprestigiar al hombre comprometido, acusándolo de charlatanería, de radicalismo, de intemperancia, de cualquier vicio real o inventado que lo haga aparecer ante los ojos del mundo como un orate. El ‘moderadito’ odia al hombre comprometido como el eunuco odia al hombre viril; y no vacilará en conseguir su condena al ostracismo (pero siempre de forma indolora, que para eso es ‘moderadito’).

El ‘moderadito’ considera que en toda opinión hay algo bueno y algo malo y que todo pensamiento que se expresa sin ambages es expresión de ciega soberbia. Naturalmente, todo esto son artimañas alevosas para convencernos de que su tibieza y cobardía son prudencia, tolerancia, sentido común. El ‘moderadito’ defiende los hábitos adquiridos, las inercias prejuiciosas, las convenciones establecidas y, en fin, todo lo que envuelve a las personas y a los pueblos en las telarañas de la pereza mental, de la repetición fofa, del estereotipo; en cambio, odia las tradiciones auténticas, que trata de convertir en costumbres maquinales y carentes de significado (y así, por ejemplo, el ‘moderadito’ puede llegar a participar en una procesión de Semana Santa y hasta del Corpus tan campante, con la misma aséptica complacencia con la que puede también participar en un desfile de carrozas del Orgullo Gay).

El ‘moderadito’ nunca se enfurece, nunca se exalta, siempre nada a favor de la corriente. Odia al pecador arrepentido, cuyos errores pretéritos gusta mucho de airear; porque para pecar y para arrepentirse hace falta dominar y ser dominado por las pasiones, y el ‘moderadito’, que es de sangre fría como las culebras, ha reprimido todas sus pasiones.

Al ‘moderadito’ le repugnan los hombres atormentados, porque con sus imperfecciones y recaídas muestran una aspiración doliente al ideal; y el ‘moderadito’ quiere que su ramplonería y neutralidad se conviertan en tabla rasa que nivele la grandeza y la miseria humanas. Porque el ‘moderadito’ es un hombre sin grandeza y sin miseria, es un hombre que no se indigna, que no se asombra, que no rabia, que no se humilla ni se arrepiente.

El ‘moderadito’ carece de orgullo para erguirse y de humildad para arrodillarse; porque, al fin, es un despojo humano, un hijo del demonio, un reptil al que conviene pisar cuando nos lo tropezamos en el camino, antes de que nos muerda con su veneno.

J.M.P


Leí este texto hace tiempo, y me lo guarde, ahora me parece una época buena para sacarlo.
En el actual escenario de España (permitan que le llame España y no estado español u otras memeces) estamos abarrotados de moderaditos, no moderados en el fondo, sino en las formas.

Asi se puede ver a una moderada alcaldesa renunciar hacer un homenaje a Miguel Ángel Blanco por razones de moderación o equidistancia similares a las que emplea la ultraderecha para no reconocer a las víctimas del franquismo, hay muertos en todos los sitios y de todas ideas, dicen... como si una cosa justificase la otra, la corrupcion de unos modera la de otros y así, casi todos somos culpables.

En mi caso, tengo dos sensaciones opuestas, la primera viene impuesta por los diálogos habituales con la infinidad de personas con las que hablo en mi vida, y es que la mayoría de gente somos buenos, trabajamos lo que podemos y en una gran mayoría somos gente responsable. Esta primera choca con la cobardía imperante, no son pocos los que en privado opinan una cosa y en público callan por miedo a enfrentarse con los moderados, al fin y al cabo, solo buscan sobrevivir y en la mayoría de los casos, no tienen más destino fijado que la supervivencia más cercana. Encuentro similitudes con las imágenes de los prisioneros custodiados por unos pocos soldados, estos, si se levantasen contra los guardianes con un poco de estrategia pudieran escapar, pero la supervivencia propia del individuo condena al colectivo y no digo que no sea lógico, es lo que hay y es una posición de supervivencia lógica que ha conseguido durante la Historia la eternizacion de tiranos y sinvergüenzas.

Y la segunda sensación, es la visceral, la que le sale de las tripas a uno, fruto de la indignación, de la rabia y de la mala hostia:

 El Asalto al Palacio de Invierno de los Idiotas, desprovista de raciocinio o lógica, la que le pide a uno que secuestre a un familiar próximo de estos equidistantes de mierda, le meta en un zulo de  3 metros de largo por 2,5 de ancho y 1,8 m de altura durante 532 días y cuando le liberen como muestra de mi pensamiento político coja a otro chico con toda la vida por delante y como no piensa igual que yo, pida en chantaje algo imposible y como no me lo dan, le pegue un tiro en la nuca y de un plumazo le robe, no ya su pasado y su presente, sino su futuro, a ver que le parece la equidistancia...y asi, siguiendo tradiciones ancestrales europeas, asegurar que ya es hora de que nos liemos a tiros y maricon el ultimo.


Quizas es que llevamos demasiado tiempo viviendo demasiado bien y nos parecemos demasiado a esos hijos de papá criados en el capricho y la falta de esfuerzo para conseguirlo todo. Nuestra rabia y esfuerzos en vez de dirigirlos a labores productivas se encaminan a labores destructivas, y no valoramos lo que somos, ni lo que tenemos, todo nos parece poco y malo, cuando nunca y digo nunca la Humanidad ha crecido en bienestar y confort como en los últimos 60 años.
Nadie quiere hacer un mundo mejor, todos quieren tan solo mejorar su triste, aburrida y agónica vida, el egoísmo estúpido se ha implantado en nuestra vida y mirándonos el ombligo vamos dándonos de hostias con las farolas porque no miramos adelante, somos tan buenas personas y tan correctos...

Los moderaditos las justifican, las amparan y las amplían con el consabido "y tú más", como si la miseria, la cobardía o la vileza se justifican porque hay más gente que las comete...o como si la injusticia se combatiera con más injusticia.

Que Fortuna nos sea propicia








domingo, 25 de junio de 2017

Permitanme que me radicalice.



Permitan que me disculpe, soy hombre, me gusta el sexo (y digo sexo que no genero) complementario, que no opuesto, es decir, las mujeres.

Ruego que me perdonen pues creo en la familia, la tradicional, esa en la que el padre y la madre comparten fluidos y a partir de ahí se tiene descendencia, donde el padre y la madre colaboran en esfuerzos y encajan sus egos en beneficio de sus hijos y creo que esta familia es uno de los pilares de la sociedad, donde uno se refugia en tiempos de crisis y donde la carencia siempre es eliminada en la medida de las capacidades, porque voluntades sobran.

Les presento mis excusas porque ver dos hombres besándose no me gusta y no me gustaría que mis hijos fuesen homosexuales, es así, lo siento.

Espero su indulgencia si creo que la Naturaleza no juega a las modas, si hace necesario ambos sexos para la procreación, por algo sera.

Reclamo su absolución, tengo tres hijos y el estado me los ha arrebatado dejándome el mero papel de paganini, se ve que los machos no tenemos derecho a ser padres de verdad, a ver crecer a nuestros hijos, a verles equivocarse, a andar con ellos por la vida... Somos el malvado sexo, heterosexual ademas, una vergüenza, y por eso hay que castigarnos con una brutal explotación económica y una degenerada expropiación sentimental, para así, según dicen, hacer justicia, Somos así de malos, espero me perdonen, tengo pene.

Seguramente si hago el día del heterosexual y del sexo normal, seré llamado facha, si propongo el día de la familia numerosa y que la administración me financie una fiesta me miraran como un extremista religioso y yo no he bautizado a mis hijos.

Lo siento, soy hombre, heterosexual, estudie hasta un viernes, el lunes a trabajar, hasta un viernes, el lunes a la mili, hasta un viernes, el lunes a trabajar, hasta ahora, ademas ser heterosexual y padre de familia, siempre he trabajado y tengo una nomina donde saquearme a placer, para hacer su justicia.

Espero su indulgencia, siempre trabaje aunque el sueldo era penoso,  al principio, algunos me decían que era tonto por hacerlo, pues ellos ganaban más de vacaciones en el paro (lo llamaban así, ellos , no yo) y diciendo no a trabajos similares al mio; yo era tonto y quería aprender, lo siento, e iba cambiando de trabajo hacia arriba, espero su gracia por haber trabajado y haber sido explotado.

Pero, por lo menos,  permitanme que me radicalice, cuando uno ve que se prima al que no produce o al que no trabaja, cuando uno ve su condición de persona asociada al mero hecho de ser pagador de extravagantes fiestas a las que nunca le invitan, cuando observa que no son las personas las que tienen los derechos sino los sexos, los intersexos o los suprasexos, cuando se quiere primar el cambio de sexo por encima de los dientes, los libros o las gafas de los niños, cuando ve que su colectivo, la inmensa mayoría de la población se ve olvidada por los gobiernos y gobiernas, o cuando uno se ve castigado, acosado, esquilmado, violado e insultado, por una administración que olvida el sentido de la palabra persona en toda su dimensión,  y es el primero en generar clases en vez de igualdad de oportunidades, cuando los derechos siempre son de otros... 
Permitanme que, por lo menos, me cague en la discriminación positiva,(otro engendro de termino), se me suba la sangre al campanario y me radicalice, creo que todavía tengo ese derecho a pesar de ser heterosexual, hombre y padre de familia que trabaja.



Que Fortuna me guíe.








sábado, 17 de junio de 2017

Alfonso Guerra y España




Hace unos pocos días participé en un acto organizado por la Asociación de Exdiputados y Exsenadores para recordar las primeras elecciones democráticas de junio de 1977. Se celebró en un salón del Congreso de los Diputados y al concluir un buen número de personas se acercó a felicitar a los oradores. Una señora me expresó la satisfacción que había sentido al escuchar mi discurso y sin preámbulos añadió “yo a usted le he odiado toda mi vida”. Pues señora, que le aproveche, porque el odio alimenta a algunas personas, y destruye a otras muchas. Me expuso la razón de su odio. “Usted siente una gran inquina contra Cataluña”. Le expliqué, con gran paciencia, que estaba en un gran error, que sentía admiración y simpatía por Cataluña, pero que tal vez ella se confundía con mi crítica a la actuación de algunos partidos nacionalistas. Saltó: “Yo soy nacionalista”. Era de un partido que ya no está.

Nunca ha sido para mí tan evidente la labor de demolición de los valores democráticos ejecutada por los nacionalistas y por sus cómplices. Quedaba claro el efectivo desgaste de la convivencia de muchos catalanes tras una tenaz e inmisericorde política de hacer confundir la más elemental crítica a la actuación del nacionalismo con un ataque brutal a Cataluña y a sus habitantes.

La pregunta que puede plantear cualquier observador imparcial es ¿cómo han logrado que tantos catalanes acepten esa manipulación? La respuesta es, a la vez, clara, amplia y compleja. Es que el Gobierno de la Generalitat y las organizaciones que han propiciado y sostenido han puesto al servicio de esa mentira todos los medios, los recursos económicos y las energías de las entidades públicas y de algunas privadas. Hay que añadir que otros, que no son nacionalistas, han apoyado con su colaboración o su dejar hacer a la locura nacionalista. Han repetido durante años la infamia de “España nos roba”, cuando los ladrones estaban en la casa nacionalista. 
El Gobierno de España y los partidos políticos han preferido no dar la batalla, y cuando no se da la batalla, esta se pierde.
Algunos pretenden que se podrían calmar las ansias secesionistas aceptando ese extraño ser artificial “España, nación de naciones”. Solo una pregunta ¿de cuántas naciones? Nadie contesta. Los nacionalistas lo resuelven con una solemne bobería: nación es cuando lo dicen los pobladores. Imaginemos que los cartageneros dijesen que son una nación, ¿pasan a serlo? Elijo este caso porque están ahora haciendo declaraciones para alcanzar el estatus de provincia.
Los nacionalistas, ¡un Gobierno!, repetidamente violan la legislación, desobedecen a los tribunales, desafían al Ejecutivo con preguntas como “¿qué van a emplear, la fuerza?”. No, hay que emplear la ley.
Sibilinamente han dejado de hablar de separatismo o de soberanía, ahora ya solo hablan de defender la democracia, pero están dando un golpe de Estado. En contra lo que ellos proclaman, el único franquismo activo que queda en España lo representan los dirigentes nacionalistas, pero esto no lo dicen los otros partidos políticos, atemorizados ante la actitud de los nacionalistas, que no paran en barras a la hora de violar leyes y las reglas de convivencia. 
Repugna la aparición de carteles señalando personalmente a dirigentes de otros partidos como enemigos de Cataluña y pidiendo que se les trate como tales. Las patrullas nazis hacían lo mismo en la década de los años 30 del pasado siglo. Parece ser que un fiscal lo va a estudiar, sin embargo, no hay mucho que estudiar, la coacción y la amenaza están claras. El punto cimero del acobardamiento ante la práctica insurreccional del nacionalismo se encuentra en el temor que les produce a muchos la aplicación de la Constitución. Hablo de los que argumentan de continuo la defensa de la Constitución, menos... del artículo 155. Sienten una verdadera aversión a su aplicación. Pues sepan los atemorizados que ese artículo fue favorablemente votado por los nacionalistas cuando se redactó la Constitución.
¿Qué dice el artículo 155 de la Constitución?
1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquella al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.
2. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas.
Caben pocas dudas en el caso del primer supuesto. La Generalitat de Cataluña ha incumplido las obligaciones que han dictado los tribunales, incluido el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, y ha llegado a desobedecer las sentencias del Tribunal Constitucional.
En cuanto a que su actuación atente gravemente contra los intereses de España, basta considerar los contactos internacionales para lograr apoyos de Gobiernos e instituciones supranacionales para celebrar un referéndum ilegal, con la guinda del pastel: calificar a España de Estado autoritario. Resulta patético contemplar a ese grupo de políticos enredados en la tela de araña de la corrupción, buscando desesperadamente librarse de la Justicia española por un procedimiento insólito, desconectando a Cataluña de España para librarse de la prisión.
Con este panorama jurídico, político y constitucional, ¿por qué no se aplica el artículo 155? Fue redactado, y aprobado por todos, para el caso en que alguna comunidad autónoma incurriese en el incumplimiento de las obligaciones que imponen las leyes y la Constitución o actuase de forma que atente gravemente al interés general de España.
Es evidente que estos supuestos se dan en el caso de la Generalitat de Cataluña. No es fácil comprender por qué no se aplica la Constitución. Enseguida aparece la martingala del choque de trenes. Los nacionalistas y el Gobierno de España estarían empeñados en una confrontación, un choque de trenes, obcecados cada uno en sus posiciones. Pero esta es una metáfora falsa y engañosa. Solo hay un tren, desbocado, con pilotos alobados, en una carrera desesperada, y enfrente, un Gobierno paralizado, incapaz de utilizar los instrumentos democráticos que la Constitución pone a su disposición.
¿Existe alguna razón poderosa que justifique, al menos que explique, por qué no se pone en marcha la Constitución contra los excesos de los secesionistas? Si existe, el Gobierno debería exponerla, pues se hace cada día más difícil entender su parálisis ante la manifiesta rebeldía del nacionalismo catalán contra las leyes.
Ahora han llegado al descaro de los más ladinos delincuentes, todo lo hacen mediante órdenes verbales para que no quede en los escritos las pruebas del delito.

¿No ha llegado el momento de actuar?

Como siempre, Alfonso Guerra, sin pelos en la lengua, el original aqui
Solo añadiría que esta situación, sin crisis económica que la propiciase no hubiese sido posible, como todo el mundo puede entender.
Con Alfonso Guerra tuve tres etapas, una de admiración, otra de frustacion y ahora, otra vez, de admiración, de verle hablar sin papeles, con un discurso muy en la linea de mis pensamientos, sin fisuras... Luego veo a Sanchez o Zapatero y .... joder... sin papelitos no compran ni una barra de pan, no tienen ni consistencia, ni pensamiento, ni discurso... y así nos va, con la izquierda copada por tontos...la derecha con su aliado natural el nacionalismo (de patria que no de estado), por sus fueros...


Que Fortuna nos sea propia

miércoles, 14 de junio de 2017

Modus operandi



La primera fue seguir las leyes y las costumbres de mi país, conservando constantemente la religión en que la gracia de Dios hizo que me instruyeran desde niño, rigiéndome en todo lo demás por las opiniones más moderadas y más apartadas de todo exceso, que fuesen comúnmente admitidas en la práctica por los más sensatos de aquellos con quienes tendría que vivir.  Y aun cuando entre los persas y los chinos hay quizá hombres tan sensatos como entre nosotros, parecíame que lo más útil era acomodarme a aquellos con quienes tendría que vivir; y que para saber cuáles eran sus verdaderas opiniones, debía fijarme más bien en lo que hacían que en lo que decían, no sólo porque, dada la corrupción de nuestras costumbres, hay pocas personas que consientan en decir lo que creen, sino también porque muchas lo ignoran, pues el acto del pensamiento, por el cual uno cree una cosa, es diferente de aquel otro por el cual uno conoce que la cree, y por lo tanto muchas veces se encuentra aquél sin éste.

Y entre varias opiniones, igualmente admitidas, elegía las más moderadas, no sólo porque son siempre las más cómodas para la práctica, y verosímilmente las mejores, ya que todo exceso suele ser malo, sino también para alejarme menos del verdadero camino, en caso de error, si, habiendo elegido uno de los extremos, fuese el otro el que debiera seguirse. Y en particular consideraba yo como un exceso toda promesa por la cual se enajena una parte de la propia libertad.


Mi segunda máxima fue la de ser  en mis acciones lo más firme y resuelto que pudiera y seguir tan constante en las más dudosas opiniones, una vez determinado a ellas, como si fuesen segurísimas, imitando en esto a los caminantes que, extraviados por algún bosque, no deben andar errantes dando vueltas por una y otra parte, ni menos detenerse en un lugar, sino caminar siempre lo más derecho que puedan hacia un sitio fijo, sin cambiar de dirección por leves razones, aun cuando en un principio haya sido sólo el azar el que les haya determinado a elegir ese rumbo; pues de este modo, si no llegan precisamente adonde quieren ir, por lo menos acabarán por llegar a alguna parte, en donde es de pensar que estarán mejor que no en medio del bosque. 


Mi tercera máxima fue procurar siempre vencerme a mí mismo antes que a la fortuna, y alterar mis deseos antes que el orden del mundo, y generalmente acostumbrarme a creer que nada hay que esté enteramente en nuestro poder sino nuestros propios pensamientos , de suerte que después de haber obrado lo mejor que hemos podido, en lo tocante a las cosas exteriores, todo lo que falla en el éxito es para nosotros absolutamente imposible.


Este texto es un extracto de Descartes del Discurso del Método, que por cierto está inspirado, por lo menos en parte, en un texto de Francisco Sánchez el Escéptico, que por lo visto era de Tuy (Pontevedra), pero bueno, lo importante es más si la idea es buena o no, que su origen, o eso creo yo.

Para mi ha sido muy útil, como modus operandi en la vida, pero nunca recomiendo lo que ha sido práctico para mi, porque es posible que no lo sea para los demás, bien porque no se adapta a su forma de ser o porque no saben aplicar las funciones de la herramienta, así que... consejos los justos.



Que Fortuna nos sea propicia